Anuncian coches de lujo, escriben best-sellers, saludan a su público tras los postres y firman autógrafos en servilletas. Su escenario ya no está solo en la cocina: son los nuevos ídolos
El impulsor junto a Ferran Adriá de que fue reconocido, antes de su cierre, como el mejor restaurante del mundo, padecía una enfermedad neurodegenerativa