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El Gobierno rebelde intenta cohesionar Siria y pide el regreso de los refugiados

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Varios desplazados sirios suben a un bus después de cruzar la frontera desde Turquía, en el paso fronterizo de Bab al Hawa.
Varios desplazados sirios suben a un bus después de cruzar la frontera desde Turquía, en el paso fronterizo de Bab al Hawa. BILAL AL HAMMOUD | EFE

«Afrontamos un monumental desafío», dice el nuevo primer ministro

12 dic 2024 . Actualizado a las 20:49 h.

Los disparos de la coalición rebelde que derrocó al Gobierno de Bachar al Asad aún resonaban este miércoles en Siria, a medida que intentaba consolidar su control y construir un nuevo orden político. Durante la jornada se registraron ataques a civiles en zonas consideradas leales al exdictador, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, y Ahmed al Shara —antes Abu Mohamed al Jolani, líder de la milicia Hayat Tahrir al Sham (HTS)— pedía a la comunidad internacional que entregase a los «criminales» que han huido de Siria. Quería exigir responsabilidades a todo el que esté vinculado con las torturas y asesinatos de prisioneros bajo el antiguo régimen.

El nuevo primer ministro interino del país, Mohamed al Bashir, intentó correr un velo sobre esos deseos de venganza y prometió que las autoridades revolucionarias «garantizarán los derechos de todos los pueblos». El hasta ahora jefe del Gobierno de Salvación, que comandaba el reducto insurgente de Idlib, se mantendrá al frente del Estado hasta el 1 de marzo del 2025. Este miércoles, en una entrevista al medio italiano Il Corriere della Sera, aseveró que uno de los objetivos principales de las autoridades es lograr la vuelta de los millones de refugiados sirios desperdigados por todo el mundo. 

Malentendidos e inflación

Cuando le preguntaron sobre los vínculos de HTS con Al Qaida, Al Bashir fue claro: «Hubo errores y malentendidos que distorsionaron el verdadero significado del islam, que es la religión de la justicia. Precisamente porque somos islámicos, garantizaremos los derechos de todos los pueblos y las comunidades de Siria».

El exingeniero subrayó que las autoridades revolucionarias afrontan «un monumental desafío», porque heredan una Administración inflada y plagada de corrupción. «El régimen se devoró a sí mismo, pero mientras tanto la gente estaba viviendo en la pobreza», lamentó. En las arcas del Estado solo hay libras sirias, que prácticamente no valen nada —un dólar estadounidense equivale a 35.000—, y no hay reservas extranjeras. «Financieramente estamos en un estado muy malo», aseveró.

Mientras Al Bashir hablaba, el Gobierno israelí miraba con recelo hacia Siria e insistía en su campaña de bombardeos. «Todavía no ha terminado», advirtió Nitzan Nuriel, exjefe de la oficina antiterrorismo de Tel Aviv. Explicó que el Ejército ha terminado con alrededor de un 80 % del armamento del régimen de Al Asad, pero «veremos más ataques en los próximos días». Según Nuriel, Israel lleva desde la guerra árabe-israelí de 1973 estudiando y catalogando el armamento sirio, y la lista de objetivos ya estaba cerrada mucho antes de que cayera el Gobierno el pasado domingo.

Tampoco ha cesado el fuego en el nordeste del país, donde los rebeldes proturcos del Ejército Nacional Sirio (SNA) se ciernen sobre las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza liderada por kurdosirios. Mientras la milicia que lidera la coalición rebelde, HTS, se ha dedicado a consolidar territorio, asegurar Damasco y dar los primeros pasos de la transición, el SNA ha seguido con la vía militar hasta apoderarse de Deir al Zur, donde los kurdos se vieron obligados a retirarse.

Las FSD también anunciaron este miércoles que habían alcanzado un alto el fuego en Manbech, con mediación de EE.UU., y que se retirarán cuanto antes de la ciudad norteña. El Consejo Militar de Manbech, integrado en las FSD, llevaba resistiendo los ataques desde el 27 de noviembre, cuando empezó la ofensiva insurgente.