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«Estados Unidos primero», pero ¿qué pasa con Siria?

Miguel Palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

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Donald Trump, en una imagen de archivo.
Donald Trump, en una imagen de archivo. Piroschka Van De Wouw | REUTERS

La difícil decisión de Donald Trump a dos meses de mudarse a la Casa Blanca

12 dic 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La caída de Bachar al Asad en Siria promete una reorganización estratégica en Oriente Medio. Joe Biden, todavía líder de la primera potencia mundial, reaccionó con rapidez a principios de semana, ordenando hasta 75 ataques contra objetivos del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en la región. Una actuación que podría estar entre las últimas decisiones del presidente saliente en materia de política exterior y que no despeja las dudas sobre cuál será el enfoque del presidente electo, Donald Trump, cuando ocupe el despacho oval.

Para la nueva Administración del republicano, a menos de dos meses de ponerse a los mandos de la potencia norteamericana, la situación en Siria podría ser demasiado importante como para hacer oídos sordos. Incluso teniendo en cuenta sus pretensiones aislacionistas y el lema «Estados Unidos primero».

De momento, la Casa Blanca anunció este miércoles un viaje del secretario de Estado, Antony Blinken, a Turquía y Jordania para discutir las novedades en «Siria, Israel, Gaza, el Líbano y toda la región». Un desplazamiento en el que Blinken abogará por «la necesidad de una transición liderada por Siria hacia un gobierno representativo».

Este enfoque se mantendrá, al menos, durante el mes y medio que resta de la Administración Biden. En enero, será Donald Trump el que decida. Por lo pronto, ante la fugaz caída de Al Asad, el magnate neoyorquino afirmaba que Siria no es su aliado y que, por tanto, EE.UU. debería mantenerse al margen. «EE.UU. no debe tener nada que ver con ello. Esta no es nuestra lucha», dijo el presidente electo a través de Truth Social, a la vez que pedía que su país «no se involucre».

Es difícil determinar si Trump extenderá su política de aislacionismo a Siria. Por ahora, lo único que se sabe con seguridad es que, durante su primera administración, el neoyorquino fue el responsable de que los rebeldes que han depuesto a Al Asad, el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), fuesen designados como organización terrorista. Al mismo tiempo, el republicano ha elegido a varios halcones antiiraníes para su nuevo equipo (como Marco Rubio y Mike Waltz) que podrían abogar por una mayor intervención en Siria ante la importancia del territorio para Irán y el resto de la región en general.

La otra opción es que la postura de Trump se acerque más a la de su elegida para liderar la Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, que visitó a Al Asad en el 2017 y lo elogió como enemigo del terrorismo antiestadounidense.