El capitán 'romanista' explicó que su idea de abandonar el fútbol estuvo motivada tanto por lo sucedido en el campo de juego como por la polémica que el incidente generó fuera del mismo.
En el marco de la investigación, un programa sudafricano de estudios sobre el sida llamado CAPRISA, participaron 889 mujeres de entre 18 y 40 años que no eran portadoras del virus VIH.