Alarmada por la permisividad de los padres, Ana María Pérez, psicóloga clínica de salud mental infantojuvenil del Chuac, alerta de los riesgos de este juego que, en realidad, considera una red social: «Engancharse a él es peligroso a medio plazo; a los niños ya no les importará ir al fútbol ni sentarse a cenar»
Noelia Silvosa