El último asalto, en el que han fallecido 8 militares, fue lanzado desde una mezquita por una milicia tribal en Nuristán. Ayer hubo otras cinco bajas estadounidenses.
Las autoridades aseguran que el detenido contó con la ayuda de terceras personas y «recibió instrucciones detalladas acerca de la fabricación de explosivos en Pakistán».
Salman Rushdie asegura que hace tiempo que dejó de vivir bajo una amenaza de muerte, pero advierte de que el derecho a hablar sin coacciones se ha deteriorado