La sentencia dice que se cometió una «invasión flagrante e injustificada» de la vida privada de Mosley, pero que la indemnización fijada por el Tribunal Superior de Londres fue una «reparación adecuada».
William Melchert-Dinkel solía proponer a sus interlocutores en los foros de discusión en Internet que se pusieran ante una webcam, para poder asistir a sus muertes en directo.