El presidente francés ha añadido esta semana una nueva declaración desafortunada, al decirle a un grupo de pensionistas que «todo iría mejor si no nos quejáramos tanto»
En este país, su gran icono gastronómico es uno de los pocos elementos identitarios que flamencos y valones abrazan sin reticencia, uniéndose en una batalla contra los franceses que quieren apropiarse del «copyright».