Hoy arranca la 65ª edición de una fiesta que presume de cultura gastronómica y del legado de un animal que ha marcado la historia del municipio y de los concellos de la orilla del río Miño
Acompañado de Pedro Campos y de su mujer, Cristina Franze, acudió a cenar al restaurante grovense y, aunque la prensa le preguntó, mantuvo silencio sobre sus denuncias