El pontífice ha presidido esta tarde en el centro de Madrid el Vía Crucis, durante el cual ha asegurado que «la cruz no fue el desenlace de un fracaso, sino el modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más inmensa de la propia vida».
Benedicto XVI y el presidente del Gobierno han conversado durante media hora sobre la económica internacional y las relaciones bilaterales entre España y la Santa Sede.
También expresó su satisfacción por encontrarse con los profesores universitarios, que colaboran en la difusión de la verdad, «en circunstancias no siempre fáciles».