«El PKK es una organización terrorista nociva y hemos tomado la decisión de cerrar sus oficinas y de no permitirle trabajar en Irak», aseguró el primer ministro iraquí.
Las fuentes afirmaron que un civil falleció y otros tres sufrieron heridas por el estallido de varios proyectiles de mortero que impactaron en viviendas del centro de Kerbala.