Pese a que el fallecido Papa no quería aparecer públicamente con el dictador, éste lo llevó con engaños hasta un balcón del Palacio Presidencial para que los chilenos pudieran verlos.
Martínez Camino no entiende «que quitar la vida de un ser humano inocente no pueda ser un delito»; el Gobierno le recuerda que el Código Penal se tipifica en el Parlamento y no en un órgano religioso.