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Gonzalo Romeo: «Galicia tiene capacidad para poder liderar la revolución cuántica»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

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Fujitsu participará en el proceso con un centro tecnológico en Santiago en alianza con el Cesga, las universidades y las empresas, lo que se une al computador que será el más potente del sur de Europa

30 abr 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

En la revolución cuántica que se avecina solo caben dos alternativas: ser un mero usuario de los servicios que crean otros o convertirse en un exportador de esta tecnología. Galicia tiene la gran oportunidad de materializar la segunda opción de la mano del computador cuántico experimental que se está instalando en el Cesga, que depende de la Xunta y del CSIC, y del Centro de Tecnología Cuántica que está poniendo en marcha Fujitsu en Santiago en una alianza que también involucra a las universidades y empresas para ofrecer soluciones a problemas reales y crear negocio. Gonzalo Romeo, director de Producto de Fujitsu España está convencido del éxito de una iniciativa que cambiará las reglas del juego. A diferencia de la tecnología actual que emplea un código binario de unos y ceros con los bits como unidad básica de información, los ordenadores cuánticos serían algo así como los Einstein de la informática. La clave es que los qubits pueden ser un uno y un cero a la vez. Y, además, en distinta proporción. La multiplicidad de estados es lo que posibilita una capacidad operativa de cálculo casi infinita, con aplicaciones aún inimaginables.

—¿Por qué debemos interesarnos por la computación cuántica?

—Porque es técnicamente una revolución que va a cambiar nuestras vidas, un cambio de paradigma absoluto de cómo va a ser la computación.

—¿Con la tecnología actual hemos llegado al límite?

—La informática actual está basada en un código binario de ceros y unos con el que hemos hecho virguerías. Con una tecnología tan básica y primitiva hemos desarrollado procesadores, miniprocesadores, procesos en paralelo que nos permiten hacer inteligencia artificial, supercomputación o ver un vídeo por streaming. Pero nos queda solo una última generación de mejora del tamaño del chip. Fuera de ahí es imposible reducir más los microprocesadores y transistores.

 —No ocurrirá lo mismo con la computación cuántica.

—En este caso, con la misma unidad de información, los qubits, consigues tener muchas más opciones válidas. Esto se ha probado y se ha demostrado que es posible, con lo que la posibilidad de procesar información es exponencial. Podremos hacer cálculos de manera mucho más potente, de una forma que cambia totalmente el escenario. El día que esto se domine será algo imbatible.

—¿Tardará en llegar?

—Los expertos hablan de entre tres y diez años para que esto se consolide. La realidad es que, muy probablemente, de aquí a cinco años haya ordenadores cuánticos que tengan estabilidad, porque el gran problema de los qubits es que duran microsegundos en el estado cuántico. Pierden coherencia y a partir de ahí pierden sus cualidades físicas muy rápido.

—¿Ese es el reto?

—Todo el mundo está trabajando en mejorar la calidad de los qubits y enlazar protocolos de corrección de errores. Pero que la revolución cuántica va a llegar eso es algo que nadie duda. Solo es cuestión de tiempo.

—¿Cómo será ese proceso?

—El día que tengas una máquina cuántica estable, lo primero que podrás hacer es cálculos masivos u operaciones combinatarorias que serán inmediatamente superiores y desbancarán a las demás tecnologías. Y, con el tiempo,se irán metiendo esas mismas tecnologías para hacer otras cosas que ni imaginamos. Ya se está utilizando tecnología cuántica para comunicaciones y dispositivos. Ya hay aplicaciones prácticas de la cuántica que se están comercializando. 

—Y lo cambiará todo.

—Existe el consenso de que cuando esto ocurra esta tecnología es tan superior que va a llevarse por delante a la actual. Al principio será para cargas de trabajo determinadas y, con el tiempo, para todo.

—En este contexto. ¿Galicia está en condiciones de poder ayudar a liderar este cambio?

—Se ha visto que las zonas a nivel mundial que han empezado antes con el tema de la cuántica ahora son auténticas referencias llenas de empresas alrededor de los proyectos. Canadá es un ejemplo, con miles de empresas alrededor de la apuesta que hizo el Gobierno que están vendiendo y creando riqueza. Y Galicia también podría hacerlo. Lo que está haciendo Galicia es absolutamente pionero. Nadie ha dicho: voy a poner tecnología, y no una, sino varias, y recursos para que esta tecnología apoye a las empresas. Esta aproximación global es pionera y por eso nos encantó el proyecto y decidimos participar. Estamos encantados.

—El País Vasco anunció algo parecido con IBM.

—Pero será para finales del 2024 o 2025. Y no es exactamente lo mismo. Galicia está poniendo tecnología y está poniendo planes muy ambiciosos de promoción de esta tecnología a todos los niveles. El proyecto de Galicia es ahora mismo puntero a nivel mundial. No creo que haya muchos proyectos en el mundo con un clúster de tecnologías cuánticas como el que se está montando aquí. Habrá sitios que tengan una máquina más grande, pero que tengan una máquina cuántica, dos emuladores cuánticos con distinta tecnología, un entorno de computación para gestionar los problemas, una asociación con universidades y empresas... Eso no es fácil de encontrar y lo tiene Galicia.

—Solo hay entonces dos opciones. O exportar tecnología o ser un usuario más. ¿Podremos hacerlo?

—Europa es un usuario de tecnología porque llegó muy tarde a la primera revolución tecnológica que estamos viviendo hoy. Compramos procesadores y máquinas que no son nuestras. Si Galicia tiene éxito con la cuántica significa que podremos ser líderes, hacer negocio y ser nosotros los proveedores de esta tecnología. Si Galicia tiene éxito, su ecosistema empresarial será el que vende estos chips que ahora compramos. La revolución cuántica va a ocurrir con o sin Galicia. La diferencia es que si Galicia lo lidera ganará mucho. Tiene capacidad y puede hacerlo.

—¿Por qué ha apostado por Galicia?

—Nosotros con el Cesga tenemos una relación histórica, de hace muchos años. El primer superordenador era un Fujitsu. Entonces, cuando el Cesga nos comentó el proyectos nos encantó. Fujitsu es una de las compañías en tecnología cuántica más avanzada del mundo. Cuando el Cesga nos contó que iban a comprar un ordenador cuántico y que, además, lo compraban dentro del marco del Polo de Tecnologías Cuánticas de la Xunta, y que lo que quería era empujar el emprendimiento en Galicia alrededor de esta tecnología, pues la propuesta nos encajó perfectamente en la filosofía y la mentalidad de Fujitsu. Comprar una máquina sin más no tiene ni pies ni cabeza. Y hablar de cuántica sin máquina tampoco tiene ni pies ni cabeza. Y esa es nuestra visión y la del Cesga. Entonces, en este proyecto lo que hicimos fue proyectar nuestra visión de cómo se debe abordar un proyecto de promoción de tecnologías cuánticas de manera consistente. 

—Una de las diferencias de su proyecto conjunto es que van a probar distintas tecnologías cuánticas en Galicia.

—En el Cesga estamos montando distintas tecnologías cuánticas porque no sabemos cuál es la que va a triunfar. Por un lado pretendemos fomentar la investigación con la máquina cuántica, fomentar también star-up, que haya empresas que a partir del desarrollo de estas máquinas puedan diseñar productos reales que se puedan comercializar. De hecho hay gente que está vendiendo soluciones de comunicaciones encriptadas con tecnología cuántica. Lo que que queremos es que poniendo esas máquinas y esas capacidades del Cesga y Fujitsu, con el centro de excelencia que vamos a montar en Galicia, empecemos a conectarnos con el tejido empresarial e informático, en el sentido de vamos a lanzar una propuesta para intentar patentar una solución o un algoritmo que sirva para esto o para aquello. Nos gustaría fomentar el emprendimiento de empresas gallegas para ser capaz de crear soluciones que puedan convertirse en empleo, negocio e ingresos para Galicia.