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El primer año de Illa en la Generalitat, muchos gestos y escasos avances

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Salvador Illa, , el 22 de julio en el Parlamento catalán.
Salvador Illa, , el 22 de julio en el Parlamento catalán. Alejandro Garcia | EFE

La normalización institucional es su mayor logro, pero no tiene presupuestos

09 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El primer año de Salvador Illa al frente de la Generalitat presenta más sombras que luces. Llegó al poder tras un agónico acuerdo con Esquerra Republicana a cambio de cesiones en financiación, transportes y lengua, que lo han obligado a hacer malabarismos para navegar entre dos aguas sin verse arrastrado por la corriente. El líder de los socialistas catalanes fue investido el 8 de agosto del 2024, tras imponerse en las elecciones de mayo con una insuficiente mayoría parlamentaria de 42 escaños (de un total de 135) que lo dejó a expensas de apoyos externos.

Los encontró en una debilitada Esquerra, la gran derrotada en las urnas, que le entregó las llaves de palacio ante la imposibilidad de sumar una nueva mayoría separatista en el Parlamento. Desde el principio, Junts se puso de frente, dejando claro que no contaría con el aliento de sus 35 diputados, dedicados en cuerpo y alma a minar la acción del dirigente socialista. Se lo recuerda día sí y día también desde Bruselas un Carles Puigdemont más pendiente de su amnistía que de seguir los temas mundanos que afectan al catalán medio.

EL PRINCIPAL LOGRO

El traspaso de las cercanías, aún incompleto. El traspaso de los trenes de Renfe (Rodalies) es uno de los pilares sobre los que se asienta el acuerdo con los independentistas de Oriol Junqueras. Illa presumió en el último pleno del Parlamento de tener encarrilado el asunto, aunque cercanías sigue sin experimentar mejoras. En lo que va de año, la red se ha venido abajo en tres ocasiones por averías, apagones o temporales. Él mismo tuvo que pedir «perdón» en más de una ocasión por el mal funcionamiento de un servicio que utilizan a diario 400.000 personas y su consejera Sílvia Paneque fue reprobada en la cámara autonómica por ello.

LA GRAN BATALLA

La financiación singular, rechazada en toda España. Más allá de los trenes, la financiación autonómica es el auténtico nudo gordiano sobre el que se sustenta el Ejecutivo de Illa. El pacto firmado con Esquerra contemplaba la transferencia completa del IRPF (unos 30.000 millones de euros) en el 2026, que ahora se han aplazado tres años ante las dificultades técnicas y humanas de la Agencia Tributaria de Cataluña, una oficina fiscal en pañales, que hoy apenas gestiona unos 5.000 millones en tributos cedidos en su mayoría por el Estado. Además, el horizonte del cupo catalán choca con la oposición frontal de las demás comunidades autónomas, incluidas las gobernadas por el PSOE, y las disensiones internas en el bloque de investidura: Podemos no está por la labor y los independentistas de Junts, tampoco. De manera que, sin mayoría en el Congreso para reformar la legislación actual, el concierto económico catalán es, en pocas palabras, papel mojado.

FALTA DE LIDERAZGO

Sigue sin presupuestos. Illa sabe que sin presupuestos no hay paraíso. Esquerra lo privó de sus primeras cuentas nada más arrancar la legislatura, lo que lo obligó a prorrogar las del 2023, cuando la Generalitat estaba en manos de Esquerra. Y tiró de imaginación para sacar de la chistera tres suplementos de crédito que añadieron 4.000 millones a esas cuentas, hasta alcanzar los casi 41.000 millones. Más deuda para una Administración que ya es, de largo, la más endeudada del Estado. Algo que podría volver a ocurrir con los presupuestos del 2026, si se cumplen las advertencias de sus socios ante las «inconcreciones» en la financiación singular.

pequeños avances

Del desbloqueo del aeropuerto a la calma económica. Sin embargo, no todo son sombras en la gestión del primer presidente socialista catalán desde los tiempos de José Montilla. Cataluña ha recuperado estabilidad política y normalizado sus relaciones institucionales, especialmente con las altas instancias del Estado, en particular la corona.

El retorno de la sede social del gigante financiero e industrial Caixabank, así como la del Sabadell y la defensa de su independencia le han servido para captar a los nostálgicos de la sociovergencia, la vieja alianza de socialistas y nacionalistas de la escuela Pujol, algo que aún parece lejano. Lejos quedan las algarabías del procés, los desplantes de las autoridades catalanas, el pulso permanente a los tribunales de justicia… Y ha desbloqueado la ampliación del aeropuerto de El Prat, pese a la oposición de sus socios. «El país va en la buena dirección», se jactó Illa antes de partir hacia China para fomentar las relaciones comerciales. Con suerte, todavía tiene tres años por delante.

Junts critica al socialista por «desnacionalizar» Cataluña y «rendir pleitesía al rey»

Junts salió este viernes en tromba contra el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el primer aniversario de su investidura, acusándolo de «desnacionalizar» Cataluña y de «rendir pleitesía al Rey y al Estado». La portavoz de la formación en el Parlamento autonómico, Mònica Sales, fue la encargada de hacer balance del primer año de gobierno socialista en la Generalitat. «Cataluña está peor que hace un año y en un retroceso en todos los ámbitos», señaló la dirigente independentista, para quien la gestión de Illa merece un suspenso por los «incumplimientos» y el «menosprecio» al catalán por usar el castellano en algunos actos oficiales, además de «poner la alfombra roja a Felipe VI» y trabajar para «convertir la nación en una región». Sales cargó contra los acuerdos de investidura firmados por los socialistas con Esquerra: «No hay ni traspaso de cercanías ni financiación singular», y lamentó lo que considera una «sumisión» del presidente de la Generalitat hacia el Gobierno central «que le impide defender los intereses de los catalanes en Madrid».

Quejas también del PP

También el PP catalán se sumó a las críticas, aunque en su caso para subrayar los vínculos del dirigente del PSC con el independentismo. «El Partido Socialista de Cataluña ha mutado en el nuevo Partido Nacionalista de Cataluña», aseguró su portavoz, Juan Fernández, que acusó a Illa de «haber roto la confianza de aquellos socialistas que le dieron su confianza».