ADIÓS A LA FIEBRE Ahora que habíamos aprendido el nombre de cuarenta referencias de ginebra y que sabíamos distinguir las tónicas por el grosor de sus burbujas, resulta que el combinado que reinó sin competencia en los últimos años está demodé. ¿Qué vamos a hacer con todos los tarros de bayas, especias y demás aderezos que hemos ido acumulando para dar ese discutible toque maestro a nuestras copas? ¿Le irán bien al vodka? ¿Sirven para algo más que para molestar al beber?
Fernando Molezún