El lucense Jorge Prado lleva cinco años en un pueblo belga para crecer como piloto de motocrós. Su familia, que también dejó Galicia, le apoya en maratonianas jornadas de estudio y entrenamientos
El lucense Jorge Pardo lleva cinco años en un pueblo belga para crecer como piloto de motocrós. Su familia, que también dejó Galicia, le apoya en maratonianas jornadas de estudio y entrenamientos.