Tras la transferencia, Repsol se quedó con el 58,23 por ciento del capital social de YPF, mientras que la participación de Petersen, controlada por la familia argentina Eskenazi, aumentó al 25,46 por ciento.
Analizará con las principales españolas y las patronales CEOE y Anfac las reformas previstas, entre las que destaca un plan para hacer aflorar la economía sumergida.