Según fuentes en el país, los secuestradores se comunicaron con mediadores tribales para presionar a las autoridades y exigirles la liberación de sus familiares detenidos por causas delictivas.
El hombre, un dominicano que aprendió a fabricar bombas en una revista de la banda en Internet, tenía en el punto de mira a empleados del Gobierno, militares retirados y políticos electos.