El jefe del Ejecutivo español realizó este ofrecimiento para garantizar la seguridad en las elecciones afganas del 20 de agosto y sufragar el entrenamiento del Ejercito nacional afgano.
El portavoz del equipo forense ha afirmado que en febrero de 2005, casi dos años después del siniestro, se confirmó que 21 de los cadáveres habían sido erróneamente identificados.