La agencia de calificación degrada el «rating» de la deuda estadounidense de AAA a AA+, lo que añade aún más dudas a la sombría perspectiva económica mundial.
Las dudas sobre la recuperación económica propiciaron el desplome del índice que agrupa a las 30 mayores empresas de EE.UU., lo que supone su peor caída desde el 2008.