«Las grandes han convertido el servicio en algo complejo y antipático, lo que ha convencido a los clientes de que son un mal necesario y que no se ahorra con el cambio a una comercializadora independiente», asegura Joaquín Coronado
El Supremo destaca que no cabe incluir en ese tipo de ficheros a quienes «legítimamente discrepan del acreedor respecto de la existencia y cuantía de la deuda»