La cancelación obligó a desviar tres viajes por la línea del eje atlántico y a establecer un transporte por carretera para dar servicio a las paradas intermedias
A sus 53 años, tuvo que huir de los soportales del Consello do Mexillón -«me acribillaban y me robaron el móvil»- y ahora se refugia en una galería con su cama de cartón