Ya no vivimos los tiempos salvajes en que viajaban sobre el techo del bus con la compañía de un par de gallinas y un feixe de grelos, pero en algunos trayectos gallegos hay que ser aún hoy un buen equilibrista para llegar sano y salvo al destino.
En varios concellos como Vilagarcía y A Illa ya se han comenzado a instalar las luces, pero estas no serán encendidas hasta la primera semana de diciembre