La 25 edición de estos premios, que en los últimos años se habían celebrado en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, se vivirá entre palcos, telones de terciopelo y arañas de cristal.
Las tablas de Durero recuperan su esplendor original gracias a una sofisticada y ejemplar restauración que las tuvo dos años en los talleres del Prado.