Dormir con cinco locales de ocio nocturno a escasos metros de la puerta de su casa, ese el drama que vive en la rúa Xelmírez, en pleno corazón del casco histórico
Pedro Campos, anfitrión y amigo del monarca, señala que la estancia «fue muy bien, como siempre» y que la falta de viento para la regata le animó a irse