El primer ministro se disculpa, en un emotivo discurso, «por cada niñez robada, por cada vida perdida, por la traición a la confianza, por el abuso del poder»
El obispo de Astorga instruyó uno de los últimos casos de pedofilia conocidos en el seno de la Iglesia, el del sacerdote José Manuel Ramos Gordón, al que castigó sin un año de sacerdocio por abusar de cuatro menores