Cuando el papa Juan Pablo II beatificó a la Madre Teresa en el 2002, todos auguraban una pronta canonización. Sin embargo, la santificación se hace esperar.
París deportó a una media de 25 romaníes por día el pasado año, según un organismo de derechos humanos. Inmigración insiste en que se trata de regresos voluntarios y cada adulto acepta cobrar 300 euros