Madrid se ha inundado esta semana con un rosario de banderas. Más de un millón y medio de peregrinos han tomado la ciudad como respuesta a la llamada del Papa.
El papa ha agradecido la «alegría y resistencia» de los asistentes, que aguantaron una fuerte tormenta que obligó a parar el acto, y previamente habían esperado bajo un sofocante calor la llegada del pontífice.