Los usuarios de esta pequeña dársena de Carballo muestran su desesperación por los continuos ataques sufridos y el desamparo por parte de las Administraciones
Desde su colocación en la calle Real en el 2015, la escultura del Pequeño cofrade ha sido víctima de actos vandálicos, figurante en incontables selfis y hasta protagonista de una cuenta en Twitter con cerca de 900 seguidores