«Solo a matrimonios o señoras solas»: así se anunciaban hace más de cien años en La Voz los alquileres de viviendas vacacionales en Galicia. Más que un negocio, y como sigue sucediendo ahora en muchos casos, suponían una fuente de ingresos adicionales para pequeños propietarios o familias modestas funcionaba con el boca a boca. Y sin regulación alguna. Las primeras polémicas (y los detectives privados) llegarían en los 80.
Jesús Flores