Es la segunda gata en ejercer como jefa de la estación de Kishi, un cargo simbólico convertido en gran atractivo turístico y asociado al rescate financiero de esta operadora ferroviaria local
Gimena Llamedo asegura que las cuentas son «realistas y responsables», y entre las partidas destacan los cambios en reto demográfico, turismo o igualdad