Unos cables diplomáticos obtenidos por WikiLeaks indican que un funcionario de la AIEA comunicó a las autoridades japonesas que la seguridad era obsoleta y que un seísmo fuerte supondría «un problema serio».
Akihito, en un inusual mensaje televisado, reza por la seguridad «de la mayor gente posible». El balance oficial de víctimas por el tsunami se ha elevado a 12.000 personas entre muertos y desaparecidos.