Según un grupo de expertos japoneses, en caso de exponerse a altos niveles de radiación los empleados podrían someterse a un trasplante utilizando las propias células.
La cacería política tiene lugar cuando unos 300 policías japoneses comenzaron a buscar por primera vez a desaparecidos en un radio de 10 kilómetros alrededor de Fukushima.
El accidente provocado en la central de Fukushima Daichi por el tsunami que el 11 de marzo sufrió Japón ha reabierto la polémica sobre los peligros de esta fuente de energía.