Aiko se presenta ante los clientes, saluda, indica dónde están las tiendas y ofrece otro tipo de información útil como los estrenos más recientes en la cartelera japonesa, pero no puede responder preguntas
Megumi Igarashi, de 43 años, siempre ha defendido que uno de los objetivos de su trabajo es «desafiar los tabúes» y «luchar contra la discriminación» sobre la sexualidad femenina
La Corte Internacional de Justicia dictaminó en el 2014 que Tokio debía parar con esta actividad, pero el Gobierno nipón alega que la mayoría de las especies no están en peligro