Durante los actos conmemorativos en la zona donde cayó la bomba en 1954, el primer ministro reiteró su llamamiento a la supresión de las armas nucleares.
Para recabar los fondos necesarios, el Gobierno nipón evalúa la posibilidad de recortar el gasto en unos 4.450 millones de euros por año fiscal, vender activos del Estado y emitir bonos para la reconstrucción.