La empresa, según el sindicato, grabará a partir de ahora las conversaciones de los teleoperadores con los clientes sin solicitar su consentimiento expreso, tal y como ordena la ley.
El ministro califica de «desafortunada coincidencia» el anuncio de Telefónica de reducir un 20% su plantilla un día antes de plantear retribuciones a sus directivos por casi 500 millones.