El entrenador de fútbol se convirtió este jueves en el segundo concursante de esta edición expulsado sin haber sido nunca nominado por sus compañeros. Como contraprestación al deseo de Sonia, una cena romántica que disfrutaron ambos, «Gran Hermano» le dió a elegir: cambiar su look o subir directamente a la palestra. Eligió la segunda y acumuló el 63,4 % de los votos de la audiencia, convirtiéndose en el último expulsado del «reality»