Los que han visitado la zona aseguran que los refugiados no tienen permiso para entrar en Hungría y los serbios no les permiten volver, por lo que «están atrapados entre dos fuerzas»
La revista satírica, que se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión tras sufrir un brutal atentado, recibe una lluvia de críticas desde las redes sociales