El ministerio público pide el sobreseimiento de la causa. Estima que las «deficiencias detectadas» en la extinción no fueron causa del siniestro y que una orden pudo ser «malentendida« por los accidentados
Javier Añón llevaba puesto el casco y las medidas de seguridad propias de su trabajo, pero se desplomó sin que sus compañeros pudieran hacer nada por salvarlo