El primer ministro italiano se acercó al menos tres veces al monarca y agarró su brazo durante el desfile militar por el 150 aniversario de la unidad de Italia.
Giuliano Pisapia sufrió una dura campaña de ofensas de la derecha que lo acusó de querer convertir la ciudad en una «gitanópolis», «La Meca de los homosexuales» y en el «Estalingrado de Italia».