Pyongyang plantea un peligro «real y claro» para los intereses de EE.UU. y sus aliados -como Corea del Sur y Japón-, sentenció el secretario de Defensa de la Casa Blanca
Corea del Sur considera que Kim Jong-Un no no prolongará indefinidamente la denegación de acceso a este complejo, ya que supone una importante fuente de divisas para su empobrecida economía