Un abogado lucense, experto en estas tendencias, afirma que ha tenido mucho éxito en otros países: «É moito máis barato que gastar en albergues, persoal de servizos sociais e cociñas económicas»
Abandonaron la vivienda tras intentar, sin éxito, que los propietarios les pagasen 2.000 euros o los vecinos 1.500. A última hora de la tarde del miércoles quisieron entrar de nuevo