El grupo II de la Udyco de Pontevedra dio con la clave del entramado: un veterano de 71 años que repartía material desde un laboratorio artesanal en Barro
El implicado les cobraba una reserva, pero no les enseñaba el piso ni acudía a las citas con las clientas. Una de las perjudicadas se quedó en la calle y tuvo que dormir en un coche aparcado con su hijo menor en un polígono industrial