El político recién retirado presidió una era de urbanismo desaforado y excesos en Oviedo, fue una figura controvertida y no dejó huella en la Delegación del Gobierno
En su larga etapa como alcalde de Oviedo, impulsó la peatonalización del centro y elevó las exigencias en la limpieza pero también fue el autor del «catastrazo» y a punto estuvo de enterrar al Oviedo