Juan Abeledo consiguió cumplir uno de sus grandes sueños después de muchos años de espera: tener una tabla de surf y aprender a cabalgar las olas. Tenía entonces 60 años.
La sentencia destaca que la pareja, agricultores de profesión, no solo carecía de conocimientos suficientes para conocer la tipología del producto sino que no recibieron información suficiente sobre los riesgos