Con velas encendidas han protagonizado un emotivo acto en el que poco a poco se han ido desprendiendo de los pañuelos rojos que han lucido desde el pasado 6 de julio.
Tras los tres cánticos en los que los mozos piden la protección del santo y el lanzamiento del cohete, se ha abierto a las ocho en punto el portalón de los corrales de Santo Domingo.