En su larga carrera sobrevivió a la movida madrileña, a la prensa del corazón, a los premios Razzie y a los mordiscos a traición en pleno trasero de Rebecca De Mornay.
Pese a que las esculturas de Picasso protagonizan la mayoría de fotografías de la muestra, también hay lugar para escenas intimistas del pintor español (1881-1973).
Los relojes blandos, los ojos, las lágrimas, las calaveras y las rosas son algunas de las constantes de Dalí que Anand ha copiado y recreado en su exposición.