La medida permite a autoridades y fuerzas de seguridad aplicar un mayor control sobre la población y vigilar, por ejemplo, sus movimientos, las conversaciones telefónicas o cerrar el acceso a viviendas particulares
El matrimonio Dultseva, parte del canje de presos entre Rusia y varios países occidentales, se había hecho pasar por los argentinos Ludwig Gish, supuesto experto en informática, y María Rosa Mayer Muños, propietaria de una galería de arte que usaba como tapadera