La operación se desarrolla, además de en la región de Calabria (suroeste), en las provincias de Roma, Foggia (sureste) y Bolonia, Brescia y Milán, en el norte.
Muñecas de porcelana hechas añicos, vasijas, ánforas etruscas e incluso joyas, se pierden entre el polvo y el olor a barniz que esparcen horas de trabajo de restauración.