La chapuza está muy enraizada en la cultura gallega; pero limitar el feísmo a una cuestión de mal gusto es simplificarlo; el problema está en la gestión del territorio
Vilagarcía quedó con la boca abierta cuando supo que el expresidente local del PP, Pablo Crespo, figuraba entre los cabecillas de la Gürtel; luego vino la Campeón y ahora, la Púnica